Del laberinto de la angustia



Atardece y ante mí
el sol crepuscular aparece,
todo lo quema.
Mi cuerpo se retrae y ausenta,
es como si yo no existiera
y mi miseria fuera yo,
lo que soy y no quiero ser.
Me ahogo... me siento perdida.
El laberinto me juega una mala pasada,
mi corazón ya no late,
mientras camino perdido despierto,
ensordecido por el grito que busca ser oído,
que busca ser liberado.
Como el Minotauro, pero no para morir,
no para el sacrificio, sino para vivir.
Alzo mi vista y solo hay muros,
que cortan mi camino,
paredes eternas... me siento perdida,
solo trato de escapar.
Desde mi ahogo apelo a ti,
escapando de algo que no se identificar
Desde el grito mudo que late en mi interior,
espero por ti.
La arena sin tiempo marca mi piel,
avanza apresurada, me avisa que ya se fue.
Bendita redención ven pronto,
que mi alma se duele,
se acongoja con la idea de no tenerte.
Necesito una guía...me siento perdida
Crisálida invernal, ¿cuándo saldrás?
Árbol seco y baldío, la primavera apura el tranco
¿por qué no la dejas entrar?
para escapar de este callejón sin salida.
No te pierdas en el olvido
que quema en el dolor infinito,
que opaca y adormece.
Grita, grita y pide auxilio,
Eco del viento, rostro petrificado
me haz dejado la agonía de vivir en soledad.
Abre pronto la puerta,
que el sol no espera para entrar
deja de levantar esas paredes
mi alma cansada de huir, sólo quiere descansar.
No quiero ir más que hasta el fondo,
pero ya estoy en él...ya estoy perdida.

Alejandra Bustos, Primavera 2006.

No hay comentarios:

Publicar un comentario